Como otros
siluriformes, el surubí posee la
piel
desnuda y gruesa, y una cabeza grande y aplanada en la que se destacan
los ojos pequeños y la boca amplia, con la quijada superior cubriendo
la inferior. Presenta un par de barbas táctiles junto al maxilar y dos
pares más, de menor tamaño, junto a la mandíbula. Su cuerpo, largo y
delgado, alcanza los 13
dm de largo, y unos 30
kg de peso. Los flancos son de color oliváceo, con franjas
transversales de color más oscuro a las que debe su nombre corriente.
Manchas del mismo color salpican el vientre y las aletas. La aleta
caudal muestra una característica división. Las hembras son de mayor
tamaño. La madurez sexual se alcanza alrededor de los tres años,
midiendo las hembras unos 56 cm y los machos 45 cm.
El surubí
pintado es un predador voraz; la mayor parte de su alimentación se
compone de ejemplares juveniles de boga (Leporinus
obtusidens), sábalo plateado (Curimatorbis
platanus), sábalo jetón (Prochilodus
platensis) y otros silúridos, así como pequeños moluscos y
crustáceos. Suele cazar en horario crepuscular, para lo que se aparte
de los cauces principales del río en los que habita normalmente, en
busca de zonas de menor corriente; prolifera también en los
esteros
del
sistema del Iberá y en otras áreas inundables, así como en las
pozas del cauce del
Amazonas y el
Orinoco.
Aunque no se
trata estrictamente de una especie migratoria, se desplaza
periódicamente río arriba para contrarrestar el efecto de la corriente
fluvial y mantener su posición geográfica; este traslado tiene lugar
en general durante la primavera, para que tras el desove veraniego la
corriente arrastre los huevos y larvas hasta un área de refugio cerca
al sitio desde el que los reproductores habían emprendido el ascenso
unos meses antes. La construcción de las represas de
Itaipú (Brasil/Paraguay) en
1982 y de
Yacyretá (Argentina/Paraguay) en
1989
inhibieron estos desplazamientos en un tramo de 665 kilómetros del
Alto Paraná, donde los ejemplares de los tramos Medio e Inferior se
dirigían para reproducirse; esto significó una reducción del 44 % del
área original, cuya extensión se estimaba entre el "kilómetro 627" del
Paraná hasta los
Saltos del Guayrá en el "kilómetro 2.120". Es sin embargo más
fecunda que otras especies de surubí, produciendo unos 8 millones de
huevos por kilogramo de peso de la hembra, por lo que sus
posibilidades de recuperación son mejores.